
Hay casas que cuentan historias solo con mirarlas, y la Casa Gómez-Tortosa es una de ellas. Desde el 10 de junio, cuando abrió sus puertas coincidiendo con el Día Mundial del Modernismo, el edificio funciona como Museo Modernista, una nueva parada cultural en Novelda que se suma a la oferta de la provincia. Está en la calle Mayor, número 6, y forma parte de la Ruta Europea del Modernismo, junto a la Casa Museo Modernista y el Santuario de Santa María Magdalena.
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La casa tiene tres plantas y una historia larga. Se construyó originalmente en 1879 bajo las directrices de José Rizo Ferrándiz, y entre 1900 y 1903 sufrió una profunda reestructuración y ampliación después de que la comprara Antonia Navarro Mira, conocida como 'La Pitxotxa' o 'La Pichocha', que fue quien le dio el carácter modernista. Más tarde, su yerno, el conde Antonio Gómez-Tortosa, fue adquiriendo los solares adyacentes y creando el patio que se puede ver hoy. La familia Rizo Ferrándiz vivió allí hasta finales de 1893; Navarro Mira compró el inmueble el 12 de junio de 1899 por 31.560 pesetas, y su hija, Luisa Gómez-Tortosa Navarro, lo heredó en 1932 y lo mantuvo hasta su fallecimiento en 1986, momento en el que se vendió al Ayuntamiento de Novelda, el 7 de diciembre de 1988.
La intervención que ha permitido abrirla como museo costó 435.000 euros, financiados con el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino con fondos Next Generation de la UE, y la dirigió el arquitecto Ángel Luis Rocamora Ruiz. Los trabajos se centraron en recuperar la atmósfera de una vivienda burguesa de principios del siglo XX: se restauraron los pavimentos hidráulicos, los techos decorativos, las carpinterías históricas y los elementos ornamentales, y se incorporaron nuevas instalaciones de climatización y eficiencia energética. Durante la rehabilitación se recuperó mobiliario histórico de la familia Gómez-Tortosa con la colaboración de sus descendientes, y salieron a la luz elementos patrimoniales como un antiguo aljibe, una estancia oculta y sillares de piedra datados en el siglo XVIII.
El recorrido se organiza por estancias que antes eran vida cotidiana: el salón de té, el comedor, la cocina y la biblioteca, con un homenaje a las figuras vinculadas al inmueble, incluida la propia Antonia Navarro Mira. Arquitectónicamente, destacan sus dos grandes patios, uno con cubierta de vidrio y otro descubierto, y una decoración con columnas de piedra caliza de estilo corintio, zócalos de roble tallado y azulejería policromada.
Para planificar la visita conviene tener claro el horario, porque cambia según el día. El museo abre de lunes a domingo, siempre de 10:00 a 14:00 en la mañana; la tarde queda reservada para los días de martes a viernes, de 18:00 a 21:00. Las visitas guiadas gratuitas del primer fin de semana de apertura, los días 12, 13 y 14 de junio, requerían reserva previa a través de la web municipal de turismo, así que para el resto del año lo habitual es acercarse en las franjas habituales. Es una buena excusa para descubrir el modernismo alicantino fuera de la capital, en un edificio que ha pasado de ser una residencia familiar a un museo abierto al público.
Fecha de publicación
24 de agosto de 2026
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