
Hay sitios que no necesitan presentación larga porque su nombre ya lo dice todo. La Antigua taberna La Marcela, en la calle Oslo 31 de Alcorcón, es uno de esos: cocina española de toda la vida, tapas caseras y raciones que llenan la mesa. Funciona los siete días de la semana, de 12:00 a medianoche, así que da igual si te apetece un almuerzo largo o una cena improvisada.
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Lo primero que notas al entrar es que no es un sitio de mantel largo. El ambiente es acogedor, aunque algunos clientes comentan que el interior puede resultar fresco porque las puertas no cierran del todo bien, algo que se compensa con una terraza parcialmente techada, con carpa y calefactores para el invierno. Por dentro hay comedor, salón privado, club de comensales, aire acondicionado, televisiones para las retransmisiones deportivas y Wi-Fi, además de entrada accesible para sillas de ruedas. Aceptan tarjetas de crédito y se puede reservar, algo recomendable si vais en grupo.
La carta va directa al grano: tapas y raciones tradicionales. Entre lo más pedido están las berenjenas en tempura con miel y las roscas, que vienen en tres versiones: Sancho Panza, Dulcinea y una gourmet con queso de cabra y cebolla caramelizada. Los huevos rotos con jamón se sirven con patatas fritas caseras, peladas y cortadas en el propio local, y el resto del repertorio completa el cuadro: croquetas de jamón, provolone, alitas de pollo, cachopos en versión clásica y manchega, secreto de cerdo, chopitos a la andaluza, patatas bravioli, pisto con huevo, presa ibérica, jamón y torrezno. Para picar hay fritura variada con calamares a la romana y chanquetes, y para rematar, un brownie caliente con helado. Si tienes intolerancias, casi todos los platos se adaptan para celíacos, aunque las opciones vegetarianas son más limitadas.
En cuanto a precios, se mueven en un rango moderado, con raciones que suelen rondar los 10-20 euros. Hay un detalle que conviene tener presente: se aplica un suplemento de 0,50 euros por plato servido en mesa, indicado en letra pequeña en la carta, y los precios de las bebidas no siempre están a la vista. El servicio tiene buena fama, con nombres como Luisa, Dani, Vanessa, Ainhoa y Jonathan apareciendo con frecuencia en los elogios, y las valoraciones se mueven entre el 3,7 y el 4,2 sobre 5, con miles de reseñas acumuladas. No todo es redondo, eso sí: hay quien señala porciones variables, alguna tapa que llegó fría o errores en la cuenta, así que la recomendación que se repite es pedir terraza y revisar la factura al pagar.
Para llegar es sencillo. La parada de Cercanías más cercana es Las Retamas, a unos 450 metros, y hay estacionamiento en la calle y en el Parking Universidad Este, a poco más de 500 metros. En resumen, La Marcela es un sitio para ir sin pretensiones, pedir varias raciones al centro y dejar que la tarde se alargue, con la ventaja de que abre siempre y que casi todo se puede adaptar si hay alguna restricción alimentaria.