
Hay monumentos que se entienden mejor cuando uno sabe para qué servían. La Rueda de Alcantarilla es uno de ellos: una gran rueda de hierro que eleva el agua de la Acequia Mayor Alquibla, también conocida como de Barreras, y la vierte en un acueducto para repartirla por la huerta. El conjunto —la rueda, el acueducto y el Museo Etnológico de la Huerta— fue declarado monumento histórico-artístico nacional el 18 de junio de 1982, y hoy es el símbolo más reconocido de la ciudad.
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La rueda que se ve hoy no es la primera. La original data del siglo XV y fue de madera hasta el XIX, con 56 cangilones que regaban unas 700 tahúllas entre Alcantarilla y Nonduermas. En 1890 se construyó una rueda de mayores proporciones, capaz de doblar su rendimiento y abastecer hasta tres mil tahúllas de tierra. La versión actual se instaló en 1956, fabricada por la Sociedad Metalúrgica Naval y Terrestre de Alicante, con las proporciones de la anterior y un total de 72 cangilones.
Sus cifras dan una idea del tamaño: 11 metros de diámetro, 1,90 metros de ancho y 8 metros de altura desde la superficie del agua. Está formada por dos coronas unidas por llantas huecas de sección rectangular, con 36 cangilones en cada una y 24 radios que arman la corona. Entre corona y corona hay 36 paletas contra las que choca la corriente del agua y que hacen girar la rueda sobre un eje horizontal de hierro de unos 40 centímetros de diámetro. Los extremos del eje se montan sobre una estructura sustentada por muros de ladrillo macizo con dos arcos apuntados, por cuyas cumbreras discurren los cauces donde vierten su contenido los cangilones; el cauce del acueducto queda a 7,10 metros de la superficie del agua. El acueducto, construido en argamasa y ladrillo, llegó a tener 25 arcos, aunque algunos ya han desaparecido, y se parece a los que se usaban en la fabricación de azúcar de caña en Andalucía durante los siglos XVI y XVII. Cuando se construyó la antigua carretera nacional que unía Murcia con Lorca y Andalucía, el acueducto se seccionó en dos y quedó inutilizada la parte izquierda que iba hacia el Cabezo de la Rueda.
El Museo Etnológico de la Huerta, en la avenida Príncipe, se creó en 1967 y se organiza en seis salas: la primera reúne cerámica y vidrio; la segunda, mobiliario e instrumental agroindustrial; la tercera, tejeduría y trajes de la huerta; la cuarta, metalistería, música y alumbrado; la quinta, la biblioteca murciana; y la sexta, el inicio de la alquimia, con vitrinas de utensilios y medicamentos antiguos de una botica. En la zona exterior ajardinada, al sur, hay una colección de maquinaria y carruajes, con una trilladora del siglo XIX y una tartana que perteneció a Santiago Ramón y Cajal. Hacia el oeste está la Barraca y, frente a ella, el Monumento al Huertano del escultor Anastasio Martínez. Siguiendo la ruta hacia la rueda se cruza el parque central de jardines históricos, que acoge la aceña o noria de sangre, los circuitos canalizados artificialmente de agua y la hornacina con la Virgen de la Fuensanta, patrona de Murcia. En el límite oeste del recinto está la rueda.
La entrada al museo es gratuita y se puede contemplar la rueda desde el exterior sin entrar. En invierno, de octubre a mayo, abre de martes a viernes de 9:00 a 19:00, sábados de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:30, y domingos de 10:00 a 14:00, con los lunes y festivos cerrados. En verano, de junio a septiembre, el horario se amplía de martes a viernes hasta las 20:00, mantiene los sábados y domingos y cierra en agosto. Para quien quiera alargar la visita, la PR-MU 29 Senda de las Brujas pasa por la zona.
Fecha de publicación
4 de octubre de 2026
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