
Hay sitios que uno ve pasar todos los días sin saber muy bien qué hay dentro, y la Base Aérea de Alcantarilla es uno de ellos. Ubicada en Sangonera la Seca, en la calle Quinto Centenario, es la sede de la Escuela Militar de Paracaidismo Méndez Parada y del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas, con unos 500 hombres y mujeres trabajando en lo que es, básicamente, la cuna del paracaidismo español. Si te apetece conocerla por dentro, hay una forma concreta de hacerlo.
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La base guarda una sala histórica que está incluida en la lista de museos de la Región de Murcia, situada en el segundo pabellón de mandos, con una colección amplia de objetos y documentos. Las visitas se concentran los miércoles por la mañana y hay que concertarlas con antelación contactando con el coronel jefe de la base, en el teléfono 968 397 200, extensión 3266, o en el correo secretaria_general_alcantarilla@ea.mde.es. No es una visita que se haga pasando, así que conviene organizarla con tiempo.
Para entender qué se ve allí dentro, ayuda saber de dónde viene todo esto. La escuela se fundó el 15 de agosto de 1947, con el capitán Ramón Salas Larrazábal como primer director, y el primer lanzamiento se efectuó el 23 de enero de 1948, cuando 165 alumnos obtuvieron el título de cazador paracaidista. En 1959 tomó el nombre de Méndez Parada, en honor al capitán José Méndez Parada, el primer paracaidista de España, fallecido en 1930 en un accidente de prueba en Leganés mientras intentaba liberar a un compañero enganchado al tren de aterrizaje. Desde entonces la base ha ido sumando cifras: en 1996 se alcanzó el millón de lanzamientos y en enero de 2020 ya eran un millón y medio.
Lo que hoy funciona allí es pura tecnología de salto. La base cuenta con una torre de lanzamiento y un simulador de descenso para apertura automática, inaugurados en 2005, y desde 2007, un conjunto de simuladores para apertura manual: el virtual PARASIM, con capacidad para nueve saltadores, y un túnel de viento para caída libre. En 2011 se sumó el SIMFAC, para entrenar a controladores aéreos avanzados. Sobre ese equipo se imparten cursos que van desde el básico de apertura automática diurno hasta el HALO-HAHO, el de caída libre acelerada o el de instructor paracaidista.
Y luego está la PAPEA, la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire y del Espacio, que es la cara más vistosa de la base. Son 19 aviadores repartidos en tres equipos —jefatura, apoyo y saltadores— que representan a España en exhibiciones y competiciones, sirven de base al Equipo Nacional de Paracaidismo y prueban nuevos paracaídas. Llevan casi cincuenta años en activo, con más de 200.000 lanzamientos y más de mil exhibiciones por toda España, y sus disciplinas van de la precisión de aterrizaje a volar a 300 km/h en pruebas de estilo. En sus saltos apoyan el T.12B Aviocar y el T.21. Si te acercas un miércoles por la mañana, es buena parte de lo que podrías descubrir.
Fecha de publicación
24 de agosto de 2026