
Hay tesoros que pasan siglos sin que nadie sepa que existen, y el archivo de la parroquia de San Pedro Apóstol de Alcantarilla es uno de ellos. Durante cinco siglos —desde 1532 hasta el siglo XIX— una parte de la historia de la villa estuvo guardada en silencio, y ahora vuelve a casa. La documentación apareció por casualidad: una particular la halló en su domicilio familiar y la depositó en el Archivo General de la Región de Murcia en julio de 2025. Tras un año de trabajo, la CARM la entregó el 4 de junio de 2026 al Ayuntamiento y a la parroquia, en un acto en el que estuvieron presentes el director general de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez, la alcaldesa Paqui Terol y Francisco José Alegría, delegado episcopal de Patrimonio Cultural de la Diócesis de Cartagena. La alcaldesa lo resumió como un «regalo incalculable».
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Alcantarilla y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
El fondo se ha repartido entre dos instituciones. Al Ayuntamiento le corresponden cuatro piezas de los siglos XVII al XIX, con un nombre propio como protagonista: Lázaro Usodemar, el acaudalado mercader genovés que compró la villa a la Corona en 1580 por veinticuatro mil ducados y se convirtió en su primer señor. Entre los documentos está el original de su testamento, firmado por él mismo, además de un manifiesto de 1719 sobre las capellanías que fundaron Francisca Usodemar y Fajardo, una relación detallada de los daños que causó la inundación del 30 de abril de 1802 en la zona de Voz Negra y una comunicación del alcalde Rodrigo Manchón, de 1888, sobre el derribo de panteones en el cementerio.
A la parroquia le llegan nueve piezas más, todas entre 1772 y 1898, que son casi una crónica del día a día del templo: una carta de 1772 sobre la erección del Vía Crucis, el expediente de entrega de un cáliz y una patena en 1808, los gastos de la imagen de San Pedro entre 1828 y 1830, una solicitud de ayuda de Bárbara Serrano en 1832, el informe de 1839 sobre la agregación de la Voz Negra a Alcantarilla, la donación de una imagen de San Roque en 1857, el borrador del depósito de un grupo escultórico de la Divina Pastora en 1896 y el expediente para la bendición de la ermita de Nuestra Señora de la Paz en 1898.
Lo más antiguo y curioso se conserva en los viejos «libros de becerro», encuadernados en piel, donde se registran privilegios, escrituras y títulos de propiedad, y hasta las epidemias de cólera de 1648 y de fiebre amarilla de 1834. Allí apareció el testamento de Catalina Mariana, una vecina del siglo XVI fallecida en 1572, que había quedado oculto durante siglos dentro de un libro de bautismos, y el documento de la fundación de una capellanía en 1532. El párroco don José Antonio Moreno y el investigador local Pepe Riquelme se han encargado de revisar y catalogar todo el fondo, el más antiguo del municipio.
Para quien quiera seguir el rastro, el archivo histórico municipal está en la calle Mayor, 34. La parroquia, por su parte, es la más antigua de Alcantarilla y conserva en su templo actual, construido entre los años 60 y 70 sobre el solar de la antigua iglesia derribada en 1961, la Capilla de la Aurora, levantada a finales del siglo XVIII por su Cofradía. Es un buen punto de partida para entender por qué cinco siglos de papeles guardados en un domicilio familiar acaban convirtiéndose en una oportunidad para redescubrir la historia local desde sus propias fuentes.
Fecha de publicación
6 de agosto de 2026