
Si piensas en Fallas seguro que la mente se te va directa a Valencia, pero la realidad es que Alcalá de Henares tiene su propio idilio con esta fiesta desde hace décadas. La relación con los monumentos de cartón piedra, el olor a pólvora y las mascletás no es una novedad reciente ni un invento improvisado, sino un hilo festivo que ha ido apareciendo y desapareciendo en distintas épocas de nuestra historia local.
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El gran boom de esta tradición pirotécnica y artística arrancó en los años sesenta. Entre 1962 y 1979, las Ferias complutenses contaban con su propia agenda fallera. Todo empezó con el artesano Miguel Ruiz Flores, que instaló las primeras fallas en puntos como la confluencia de Teniente Ruiz con Ronda Ancha o junto al monumento al Empecinado. La acogida fue tal que la costumbre creció rápidamente: se instauró "La Despertá" a primera hora del día y la ciudad llegó a quemar una falla diaria en emplazamientos icónicos como la Puerta del Vado o el Campo del Ángel. Incluso en 1966 se estrenó la primera mascletá con humos de colores, y a finales de los ochenta la Avenidad de Guadalajara presenció las últimas quemas de aquella etapa traídas directamente desde talleres valencianos.
Tras un parón de años, el espíritu fallero volvió a instalarse en el centro histórico entre 2017 y 2019 de la mano del artista Raúl Martínez ("Chuky"). Seguro que recuerdas la falla monumental "Cervantes 1547-1617" levantada en la Plaza de los Santos Niños o las estructuras que se plantaron en la Plaza de la Paloma en los años posteriores, dedicadas al aniversario de Alcalá como Patrimonio de la Humanidad y al fomento de la lectura. Propuestas que recuperaron por unos días ese ambiente tan característico de petardos, arte efímero y crema en pleno corazón de la ciudad.
Fecha de publicación
21 de julio de 2026
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