
Hay edificios que uno ve todos los días y que, sin darse cuenta, guardan historias que parecen sacadas de una novela. El Palacio de los Arzobispos, en la Plaza del Palacio de Alcalá de Henares, es uno de esos. Este palacio-fortaleza, sede de la Diócesis y parte del conjunto monumental Patrimonio de la Humanidad, abre sus archivos al público, una oportunidad poco habitual para conocer la historia de la ciudad desde sus propios documentos. Es un plan tranquilo y muy original para quien disfruta del patrimonio.
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Para entender lo que se está viendo, conviene saber qué es este edificio. Lo fundó Rodrigo Jiménez de Rada, cuya construcción empezó en 1209 y se terminó hacia 1545. Por sus salas han pasado personajes que aparecen en los libros de texto: en 1308 se firmó aquí el Tratado de Alcalá entre Fernando IV de Castilla y Jaime II de Aragón, y el 20 de enero de 1486 se celebró la primera entrevista entre la reina Isabel I de Castilla y Cristóbol Colón. En sus estancias nacieron Catalina de Aragón y Fernando I de Habsburgo, y en ellas falleció Juan I de Castilla en 1390. No es un sitio cualquiera.
La arquitectura también cuenta su historia. En el siglo XIV, el arzobispo Pedro Tenorio lo fortificó y creó un patio de armas de más de dos hectáreas rodeado por una muralla con veintiún torreones, dieciséis de los cuales se conservan, entre ellos el Torreón de Tenorio, una torre gótica de más de treinta metros. En el siglo XV, Juan Martínez Contreras levantó el ala oriental con el Antesalón y el Salón de Concilios, y ya en el XVI, Alonso de Covarrubias y Juan Pardo de Tavera completaron el ala occidental. La fachada renacentista, obra de Covarrubias, conserva ventanales platerescos y un escudo barroco de terracota del cardenal Luis Antonio de Borbón.
El vínculo del palacio con los archivos es antiguo y algo trágico. Entre 1858 y 1939 albergó el Archivo General Central de Alcalá de Henares, creado por Real Decreto del arzobispo Cirilo de Alameda Brea, con unos 150.000 legajos repartidos en cuatro secciones: Clero, Ministerios, Tribunal de Cuentas y Protocolos Notariales. El 11 de agosto de 1939, un incendio destruyó dos tercios de la estructura: tres patios, la Escalera de honor y la Fachada del Ave María. El director del archivo, el catedrático Lacarra, ya había advertido del peligro. Tras el incendio, la justicia militar abrió un expediente que involucró a militares, jornaleros y hasta a menores de entre siete y catorce años, y que se sobreseyó en 1946.
Desde 1969, el Archivo General de la Administración ocupa un edificio propio en el Paseo de Aguadores, con cientos de kilómetros de estantería y una sala de investigadores. El palacio, mientras tanto, recuperó desde 1991 su función original como sede del Obispado y residencia del obispo, hoy Antonio Prieto Lucena. Además, su patio de armas se ha convertido en un escenario vivo: la Huerta del Obispo acoge desde 1984 montajes como 'Don Juan en Alcalá', el Mercado Cervantino y conciertos al aire libre. Y si te fijas en sus muros, recordarás que por aquí pasaron también las cámaras de cine, de 'Los intereses creados' a 'Dragón Rapide'. Así que, cuando el palacio abre sus archivos, no solo se consultan papeles: se mira el reverso de una ciudad entera.
Fecha de publicación
8 de agosto de 2026