_20260723_135055.jpg&w=1920&q=80)
La trashumancia es una de esas tradiciones que parecen sacadas de un libro y que, sin embargo, siguen moviendo miles de cabezas por España cada año. En diciembre de 2023 la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y no es para menos: se trata de una actividad ganadera milenaria que consiste en el desplazamiento estacional de los rebaños desde las dehesas del sur, en Extremadura y Andalucía, hacia los pastos de montaña del norte, en León, Soria y Palencia, durante el verano. La práctica se remonta a la época prerromana y su primera noticia documental aparece en el siglo VI, en el Fuero Juzgo. Más allá del folklore, tiene un papel ecológico real: ayuda a conservar el medio ambiente, mantiene la biodiversidad, mejora la fertilidad de los suelos y contribuye a prevenir incendios.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Albacete y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
Para quien vive en Albacete, la trashumancia no es algo lejano, porque la provincia es un nodo importante de la red de vías pecuarias. España cuenta con más de 125.000 kilómetros de estas rutas, y varias de las cañadas reales pasan por aquí. La Cañada Real Soriana Oriental, de unos 400 kilómetros, enlaza Soria con el Mediterráneo pasando por Guadalajara, Cuenca y Albacete. La Cañada Real Conquense une Cuenca, Albacete y Valencia, y atraviesa Hellín, Chinchilla de Montearagón, el río Júcar, la Sierra de Alcaraz y Almansa. También pasan por la provincia la Cañada Real de Cuenca o Cartagena, que baja hacia Murcia por La Rasa, Chinchilla, el Campo de Montiel y Alcaraz, y las cañadas reales de La Mancha y de la Solana, que conectan Cuenca y Albacete con Ciudad Real y Andalucía. Conocer estas rutas es entender por dónde han pasado siglos de pastores y ganado.
Para hacerse una idea de lo que implica en la práctica, conviene mirar los recorridos que se hacen a pie. En 2025, dos pastores protagonizaron la Cañada Leonesa Occidental Puerto el Pico, unos 600 kilómetros entre Trujillo, en Cáceres, y los puertos de montaña cercanos a Riaño, en los Picos de Europa leoneses. José Manuel Sánchez Miguel, natural de Huertas de Ánimas, partió el 14 de mayo con 1.700 ovejas merinas, un burro, una docena de perros y un equipo de diez personas; Paco Morgado, quinta generación de trashumantes, salió el 22 de mayo desde los Llanos de Cáceres con 1.450 ovejas y ocho mastines. Ambos avanzan entre 12 y 14 kilómetros diarios, cruzando Cáceres, Toledo, Ávila y Valladolid antes de entrar en León. Es un ritmo lento, casi meditativo, que contrasta con la prisa del resto del país.
Detrás de todo esto hay también un sector que lucha por no desaparecer. La Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y el Caprino de Carne, INTEROVIC, apoya a los pastores y promueve el consumo de cordero, lechal y cabrito, con campañas como 'Celebra lo cotidiano con cordero sostenible y europeo', cofinanciada por la Unión Europea. La trashumancia, con su ritmo pausado y su vínculo con el territorio, sigue siendo una forma viva de entender el campo español, y en Albacete se puede seguir el rastro de esas rutas que, durante siglos, han unido el sur con el norte.
Fecha de publicación
23 de julio de 2026
Más información