
Hay sitios que no pretenden ser nada más que lo que son, y Entre Cañas y Vinos entra en esa categoría. Es una tapería informal, con aire de pub, situada en la calle Tejares, en pleno casco urbano de Albacete, y su propuesta se resume en lo que dice el nombre: tapas caseras, raciones generosas y un ambiente desenfadado que funciona igual de bien para una cena rápida que para juntarse en grupo. No hay aquí alta cocina, sino cocina de barra, y eso es precisamente lo que busca mucha gente cuando sale por la zona.
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La carta gira en torno a las tapas y las raciones. Las croquetas, y en particular las de queso manchego, son uno de los platos más comentados, y alrededor de ellas se despliega una variedad amplia: pulpo, cordero, bacalao, jamón, cerdo a la plancha con queso manchego, cazuela de gambas por 15 euros y cazuela de gambones con huevos. También aparecen calamares, lubina, tempura, aceitunas, langostinos, crema, huevo y postres, con opciones para vegetarianos y un club de comensales para los habituales. El local admite reservas, tiene acceso para sillas de ruedas, acepta tarjeta Visa y ofrece entrega a domicilio, y aunque el ambiente se describe como acogedor, también se le atribuye un toque romántico.
El queso manchego, que aparece en varias preparaciones, es el hilo conductor y merece un paréntesis, porque no es un ingrediente cualquiera. Es un queso de pasta prensada elaborado exclusivamente con leche de oveja de raza manchega, la única admitida, con una maduración que va de los 30 días en los formatos pequeños hasta los dos años. La norma distingue entre el manchego artesano, hecho con leche cruda y sin tratamiento térmico, con más carácter y notas de hierbas silvestres, y el industrial, elaborado con leche pasteurizada y de sabor más dulce. Según el tiempo de curación, se mueve entre el semicurado, suave y cremoso; el curado, más oscuro y con cierto picante; y el añejo, con pasta amarillenta que tiende a desmoronarse. La denominación obliga a que se produzca en Albacete, Ciudad Real, Toledo y Cuenca, y se reconoce por su forma cilíndrica con caras planas marcadas por líneas y un lateral en zigzag.
En cuanto a lo que cuentan quienes pasan por allí, las opiniones recientes van en varias direcciones. Hay elogios a las croquetas, a la variedad y a la relación calidad-precio, con platos como el lomo en salsa de perdiz y la ensalada de mango que han dejado buen sabor de boca, y comentarios sobre un trato amable y un servicio rápido. En la otra acera aparecen críticas sobre un servicio inconsistente y algún plato grasiento. Con más de 3.700 valoraciones y una nota general de 3,7 sobre 5, queda claro que es un sitio con mucho público y opiniones encontradas, algo habitual en una tapería con tanta rotación. El horario, los jueves, es de 13:00 a 16:00 y de 20:00 a 23:30, y el local participa en rutas de la tapa con propuestas especiales, así que conviene estar atento a esas fechas.