
Hay monumentos que se explican solos con solo mirarlos, y el Castillo de Chinchilla de Montearagón es uno de ellos. Se alza sobre el cerro de San Blas, el punto más alto que domina el pueblo y la llanura por la que pasa la autovía de Madrid a Alicante, a unos once kilómetros y medio de Albacete. También se le conoce como Castillo del Marqués, y está declarado Bien de Interés Cultural desde 1931, dentro del Tesoro Artístico Nacional.
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Lo que hoy vemos es, en realidad, una superposición de capas. El cerro estuvo habitado por íberos, romanos y visigodos antes de que la localidad apareciera en crónicas musulmanas como Ghen Ghalet; sobre los cimientos romanos se han encontrado restos de murallas godas, árabes y cristianas. La fortaleza fue reconquistada por el infante don Alfonso en 1241, y durante los siglos XII y XIII el territorio fue disputado entre los reinos de Aragón y Castilla. La forma actual se la debe a Juan Pacheco, marqués de Villena, que lo reconstruyó por completo entre 1446 y 1499 sobre una antigua fortificación árabe conocida como Xerif El-Edrisi. En 1479, tras la contienda entre el Marquesado de Villena y la reina Isabel la Católica, el castillo pasó definitivamente a la corona castellana.
Arquitectónicamente, el recinto tiene planta poligonal adaptada al relieve, con muros de mampostería en las zonas menos destacadas y sillar en las más representativas. Está protegido por murallas reforzadas con torres semicirculares y torres cilíndricas en las esquinas, y se accede por un puente que salva un foso excavado en la roca natural, de diez metros de anchura y seis de profundidad. Por dentro se conservan el patio de armas, el aljibe y restos de caballerizas, un horno de pan y un edificio para la guarnición. Entre sus puertas destacan la Puerta de Diablos y la Puerta de Tiradores, esta última la única que subsiste completa.
Su historia más curiosa, quizá, es la carcelera. El castillo funcionó como prisión durante casi tres siglos, del XVII hasta 1946, y siguió como penal hasta 1950. Por sus celdas pasó César Borgia, hijo del papa Alejandro VI, encarcelado a comienzos del siglo XVI por la muerte del duque de Gandía antes de ser trasladado al castillo de La Mota, en Medina del Campo; cuenta el relato que intentó escapar arrojando al alcaide Gabriel Guzmán al foso. También sirvió de cuartel durante la Guerra de Sucesión, la batalla de Almansa y la Guerra de la Independencia, cuando el general francés Drouet intentó conquistarlo.
El entorno completa la visita. Chinchilla de Montearagón es una de las ciudades más antiguas de la provincia, con calles de casonas con escudos heráldicos y restos de la muralla del siglo XV, y está declarada Conjunto Histórico-Artístico. En la Plaza de la Mancha están el Ayuntamiento y la iglesia arciprestal de Santa María del Salvador, levantada entre los siglos XIV y XVIII con una mezcla de mudéjar, gótico, renacentista, barroco y neoclásico, que conserva tesoros como el guardarropa de la Virgen de las Nieves. El castillo se integra además en la Ruta de los Castillos de Albacete, así que encaja bien en un plan más amplio por la provincia.
Fecha de publicación
17 de agosto de 2026
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