
Hay sitios que se explican solos y La Caprichosa es uno de ellos. Es una bodega-vermutería en pleno centro de Albacete, en la calle Tejares, 5, que lleva tiempo siendo parada fija para quien busca tapear sin complicaciones y con buen producto. Su carta se mueve en un terreno cómodo: tapas, raciones y algo de cocina de mercado, con precios que rondan los 10 o 20 euros por persona, aunque alguna reseña habla de cuentas más altas según lo que pidas. Lo que sí es constante es que aquí se viene a picar, no a una cena larga.
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Por la cocina pasan clásicos que no fallan: el pulpo, abundante y sabroso; el mollete de oreja, el torrezno, los callos, los tacos, las tapas marinera, una ensaladilla cremosa y equilibrada, ensaladas, tostas, ensalada de pimiento y la tabla caprichosa. Y para cerrar, el tiramisú, que más de un cliente ha señalado como el mejor de Albacete, y la tarta de queso, que suele venir recomendada por el propio camarero. El local ha participado en las Jornadas de la Tapa y mantiene tapas de la ruta, así que siempre hay algo nuevo que probar.
El ambiente es parte del atractivo. Es un sitio animado, con un trato cercano, rápido y amable que se agradece, y donde los nombres de los camareros —Alfonso, Juan, Josu y Miguel— aparecen con frecuencia en las opiniones. Esa atención personalizada es, en buena medida, lo que sostiene las notas altas que acumula el local: un 4,4 sobre 5 en Google con cerca de 450 opiniones y un 4,9 en Restaurant Guru, donde figura entre los primeros puestos de la ciudad. No es un sitio para ir con prisa, sino para dejar que la tarde se alargue entre copa y copa.
En lo práctico, hay un par de cosas que conviene saber antes de plantarse. El horario es amplio, de 12:00 a 04:00 todos los días, aunque puede variar según la temporada, así que para grupos grandes —seis personas o más— piden avisar con al menos 24 horas de antelación. De momento no hay reservas online, aunque se espera que se integre un sistema próximamente; mientras tanto, para fines de semana o grupos, lo más seguro es llamar. El local tiene asientos al aire libre, es accesible para sillas de ruedas y acepta tarjeta de crédito, dos detalles que se agradecen cuando vas con niños o en grupo. El aparcamiento propio es difícil de encontrar y es de pago, pero hay parking público a unos cinco minutos a pie, así que llegar en coche no es un problema si no te empeñas en aparcar en la puerta.
En resumen, La Caprichosa es ese tipo de vermutería que funciona igual un martes al mediodía que un sábado por la noche: buen producto, precios razonables y un equipo que te hace sentir como en casa. Si buscas un sitio para tomar algo y picar sin complicaciones en el centro de Albacete, es una opción difícil de batir.