
Hay intervenciones que se explican mejor por dónde se miran que por lo que cuentan. En Adeje, una de las fachadas principales de la Escuela Infantil Municipal El Duendecillo Azul luce ahora un mural de gran formato firmado por el artista Roberto Rodríguez, conocido como RoRo. La obra no es un adorno suelto: se ha pintado justo frente a la zona ajardinada y al espacio reservado para el futuro huerto escolar, de modo que lo que aparece representado en la pared se puede tocar y ver en el exterior.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Adeje y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
La escena es alegre y colorida, pensada para el alumnado de 0 a 3 años que convive con ella a diario. En ella, un grupo diverso de niños y niñas interactúa con la naturaleza: tocan la tierra, cuidan plantas y flores y descubren lo que crece a su alrededor. El paisaje no es genérico; incorpora elementos reconocibles de Tenerife, con las montañas de la isla y un cielo azul del que observa un ave posada en una rama. Completan la composición plantas y especies vinculadas al entorno, como plataneras y aves del paraíso, que son las mismas que crecen en las instalaciones del centro.
La intención detrás del mural es pedagógica. El Ayuntamiento de Adeje, a través de su Área de Educación, lo plantea como un recurso visual para introducir a los más pequeños conceptos como el cuidado del medio ambiente, el respeto por la naturaleza y la responsabilidad compartida. En una etapa en la que la observación y la experimentación son la base del aprendizaje, los personajes, las formas y los colores funcionan como estímulos para que los niños identifiquen su entorno y empiecen a entender cómo funciona.
Lo interesante es la continuidad que se crea. Al situarse frente al área destinada al huerto, la obra establece un puente entre la imagen y la experiencia: lo que los niños ven representado en la fachada es lo mismo que podrán desarrollar en el exterior cuando el huerto esté en marcha. Las plataneras y las aves del paraíso que rodean el centro dejan de ser solo vegetación para convertirse en parte del mismo relato que cuenta la pared. Es, en el fondo, una forma de integrar el arte en la actividad cotidiana de la escuela en lugar de dejarlo como una pieza para mirar de lejos.
La intervención se enmarca en una idea más amplia del municipio: sumar arte y sostenibilidad en un mismo espacio. Adeje es conocido por su entorno natural y por apostar por huertos urbanos como espacios de regeneración, y este mural encaja en esa línea, aunque su público sea el más pequeño de todos. Para los niños que pasan sus mañanas en El Duendecillo Azul, la pared ya no es un muro ciego, sino una ventana abierta a la naturaleza que tienen justo delante. Y para el resto del barrio, es un recordatorio de que el arte público también puede tener una función educativa y estar pensado para quienes apenas empiezan a descubrir el mundo.
Fecha de publicación
28 de agosto de 2026