
Hay pueblos que guardan historias sin que se note a primera vista, y Tijoco, en Adeje, es uno de ellos. La investigación 'Genealogías veladas', firmada por José Antonio González Marrero y Carmen Rosa Escobar Suárez, ha sacado a la luz el rastro de las familias de judíos conversos que echaron raíces aquí huyendo de la Inquisición. El hilo del que se tira es el de Antonio de Castro, que llegó a Tenerife a comienzos del siglo XVI con su padre, Bartolomé de Castro el Viejo, procedente de Jaén, donde la comunidad conversa había prosperado antes de caer ante las revueltas antijudías y el Santo Oficio. Bartolomé llegó a ser alcaide de la cárcel y alcalde del concejo de Garachico, y en enero de 1529 compareció ante el inquisidor Luis de Padilla, resultando penitenciado por judaísmo; años después, en su testamento, se declaró 'fiel católico y cristiano'.
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Antonio de Castro convirtió Tijoco en su hacienda. En su testamento, otorgado en La Laguna a finales de 1572, describe un complejo azucarero con un ingenio integrado con sus tierras y aguas en el paraje adejero del Lomo de Ymay, que escribe 'se llama la Concepción de Nuestra Señora'. En 1558 fabricó un segundo artefacto de molienda en el 'Heredamiento de Tijoco', lo que dio lugar a la formación del barrio de La Concepción, habitado inicialmente por esclavos y trabajadores de la industria azucarera. El molino de caña dulce se hallaba en el lugar que aún se conoce como 'El Ingenio'.
La otra figura central es Leonor Sánchez Falcón, con quien Antonio se casó en 1549 tras una dote de mil doblas de oro que incluía varias casas de piedra y teja en la Calle Real de La Laguna y tres personas esclavizadas. A la muerte de Antonio, Leonor rehízo su vida en La Orotava y más tarde se enlazó con los Benítez de Lugo, señores de Adeje. La familia Sánchez había llegado a Tenerife desde Lepe, en un grupo de tres hermanos.
El rastro más visible hoy es la Ermita de Nuestra Señora de la Concepción, en la calle Tijoco Alto, 46. La levantó Antonio de Castro a mediados del siglo XVI, aunque el patronazgo pasó luego a manos de Doña María de la Coba Armas y la familia Afonso-Montesdeoca, que en 1668 derribaron la ermita original, arruinada tras el abandono de un ingenio cercano, para edificar el templo que se conserva. La ermita sufrió ruina y abandono en el siglo XIX, fue catalogada como 'inservible' en 1883, se restauró y bendijo en 1918 y volvió a rehabilitarse en 2004. Por dentro conserva una pila bautismal de 1668, artesonados con motivos florales, una imagen de vestir de Nuestra Señora de la Concepción del siglo XVII y un Ecce Homo de terracota del 1700. Hay misa los domingos a las 17:00, el tercer domingo de cada mes.
El contexto ayuda a entenderlo: el tribunal del Santo Oficio se instaló en Canarias el 25 de agosto de 1505, con sede en Gran Canaria, y la persecución del judaísmo fue la que más víctimas causó, con autos de fe en 1526, 1534 y 1537. En paralelo, la caña de azúcar se extendió por Tenerife desde Madeira, y los ingenios de Adeje y Arona fueron clave hasta que la competencia del azúcar brasileño, los piratas y las catástrofes naturales mermaron las rentas. El propio ingenio de Adeje, la Casa Fuerte, fue destruido por piratas en 1586. En Tijoco, lo que queda es ese vínculo entre la caña, la fe y una familia que huyó para empezar de nuevo.
Fecha de publicación
14 de agosto de 2026
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