
Seguro que has visto alguna vez esas fotos increíbles de playas que brillan con una luz azul casi mágica en la oscuridad. Pues no hace falta irse al Caribe para vivirlo; lo tenemos aquí mismo, en la provincia de A Coruña. Este fenómeno se conoce como el Mar de Ardora (o ardentía) y ocurre cuando unos microorganismos marinos llamados dinoflagelados se agitan con el movimiento de las olas o las pisadas, activando una reacción química que ilumina el agua. Es un plan nocturno perfecto, totalmente gratuito, ideal para ir en pareja o con la familia y disfrutar de una noche diferente bajo las estrellas.
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Aunque puede dejarse ver desde la primavera, el momento clave para buscarlo es durante los meses de verano, especialmente entre julio y septiembre. Para tener éxito en la búsqueda, necesitas que coincidan varios factores: noches muy oscuras (mejor si hay luna nueva), temperaturas cálidas y estar en zonas con muy poca contaminación lumínica. Un buen consejo es ir a partir de las 22:30 h, llevar ropa de abrigo porque las noches gallegas refrescan bastante, y tener paciencia. Si quieres intentar fotografiarlo, prepara una cámara con ISO alta y exposición larga, pero sobre todo, disfruta del momento real más allá de la pantalla.
¿Dónde probar suerte? La costa de la provincia es un escenario habitual para este espectáculo. La playa de Carnota, con sus impresionantes siete kilómetros de arena, es uno de los puntos más famosos donde se suele ver ese reflejo azulado. Si vas en furgoneta o camper, recuerda que en Carnota hay zonas habilitadas como el parking de Boca do Río o los accesos de Pedrafigueiras. Otras opciones fantásticas en la provincia son la tranquila playa de Estorde en Cee, la playa de Morazón en Sada (donde se han registrado avistamientos frecuentes este año), Balarés en Ponteceso o la recóndita Rebordelo en Cabana de Bergantiños. También puedes optar por una perspectiva diferente desde el agua con rutas en barco como las que organiza la embarcación Robinson da Lobeira desde Corcubión.
Como siempre que visitamos estos entornos naturales tan sensibles, la clave es el respeto. Espacios como las dunas de Carnota son zonas de anidamiento de aves, así que es fundamental no pisarlas, recoger toda nuestra basura y evitar masificar los accesos para que todos podamos seguir disfrutando de este regalo de la naturaleza de forma sostenible.
Fecha de publicación
20 de julio de 2026
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