
El Entroido en A Coruña es una de esas fiestas que, aunque se celebra en toda Galicia, tiene un sabor muy nuestro, muy cascarilleiro. Si buscas la esencia de la fiesta más allá de los grandes desfiles de carrozas, tienes que centrarte en dos pilares fundamentales: el espíritu del Choqueiro y la sátira de los Apropósitos.
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La tradición del Entroido coruñés se cuece, literalmente, en el barrio de Monte Alto. Es aquí donde el espíritu del Choqueiro se mantiene vivo. Históricamente, el término se refería a las personas que se disfrazaban con ropas viejas, la cara tiznada con hollín (parruma), o cubiertas con una máscara hecha de filloa (crepe) con agujeros. Se dice que llevaban chocas (cencerros) atadas a la cintura, de ahí el nombre. Aunque esa figura primitiva, que usaba varas para molestar a los vecinos, ha evolucionado, la filosofía sigue siendo la misma: la improvisación y el descaro. Ser choqueiro hoy significa rebuscar en el armario (el tuyo o el de un amigo) y armar un disfraz ridículo, llamativo y, sobre todo, barato. El objetivo es la risa y la desfachatez, sin gastar un euro en trajes comprados.
El día grande de esta tradición es el Martes de Carnaval, que es festivo local. El epicentro de la fiesta se traslada a la Rúa da Torre, el Campo da Leña y la Plaza de España. La jornada está marcada por homenajes a figuras históricas del carnaval coruñés, como Nito, Cantero, Canzobre y Palau, y el nombramiento de la Choqueira do Ano (como fue el caso de Jesusa Cabeza García, 'Susa', en 2024, o 'La Paca' en 2025). La tarde culmina con el Concurso de Choqueiros y Choqueiras en la Rúa da Torre, donde se premia la originalidad y el humor. Es un ambiente de fiesta continua, animado por comparsas como los Kilomberos de Monte Alto, que llenan las calles de música y percusión.
Pero el Entroido no es solo desorden y disfraces; también es crítica social. Aquí es donde entran los Apropósitos. Estas son piezas teatrales cómico-líricas y satíricas, que tradicionalmente se representan el Miércoles de Ceniza en el Círculo de Artesáns. Su función es hacer un repaso mordaz y burlesco de los sucesos políticos y vecinales ocurridos durante el año. La tradición de los Apropósitos se remonta a 1863, evolucionando del sermón fúnebre que se leía en el entierro de la sardina. Figuras como Antonio Santiago Álvarez, Nito, fueron clave para mantener vivo este género, recuperándolo en 1949 a petición del alcalde Alfonso Molina, y más tarde su nieto, Antón de Santiago Montero, lo continuó en la época democrática. El Apropósito de 2025, por ejemplo, se tituló "Una broma pesada".
El cierre oficial de la fiesta llega ese mismo Miércoles de Ceniza con el Entierro de la Sardina y la Desentronización del Dios Momo. El velatorio de la sardina se celebra en el Círculo de Artesáns durante los días previos. La comitiva fúnebre, acompañada por las plañideras, sale del Círculo y recorre las calles de la ciudad, haciendo una parada tradicional en la Plaza de María Pita, antes de dirigirse a la Playa de San Amaro. Allí, la sardina es arrojada al mar y el Dios Momo es quemado, poniendo fin a la locura hasta el próximo año. Es un ritual solemne y desvergonzado a partes iguales, que marca el paso a la Cuaresma y el retorno a la normalidad, dejando atrás la sátira y el desenfreno del carnaval coruñés.
Fecha de publicación
24 de enero de 2026
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